sábado, 30 de septiembre de 2017

zona de riesgo



La acompaño al atravesar
sus cuatro zonas de riesgo -

Hospitalet. Las Rambas. Plaza Catalunya. Y Fondo.

Es ella la expropiada
del espacio de los depredadores.
Es ella y con ella yo

sólo por hoy.

Enseñamos las manos blancas y negras
a los entrenadores de presas. Cruzamos 
el cerco desde Gracia a Urquinaona. 

Oímos próximo

el ruido de los desprendimientos
como cabezas contra rocas
como marfil arrancado.

Calle abajo el balacero 

hacia pozos
hacia estadios
hacia el final -

que no es lo mismo que el fondo. Su Fondo.

Barcelona medida provisional, dije -
falla el sondeo previo. Como los días
que pareces llegar a tiempo

al ruido en pausa de lo nuestro. 

El silencio siembra cansancio
suma renuncias y huidas
de habitaciones autorizadas -

mido mi zona de riesgo.

Ella regresa al refugio
se cuentan los votos y gana
lo que no podemos hacernos. 

No siembres la duda en esto.

Todo lo que quiere acabar
se cae por su propio peso.









martes, 29 de agosto de 2017

hace falta

Swing - T. Gatlif



Hace falta morirse

de miedo
un acto irracional
desarmar la prudencia

tu voz hace falta

dejar de dejarte marchar
querer
darte de beber

ser tu casa.




sábado, 22 de julio de 2017

hoguera

Empezamos a saber.

Tránsitos en que crece
lo esencial.

Me miras hacia fuera
y dentro apagas las luces.

Las manos se abrirán después
a continuación.

Te pienso y empieza eso 
en el corazón

ese

preciso incendio
hacia el Atlántico -

remolino de llamas
desde Fogo cayendo

sobre isla Brava.







Isla Brava | 14°52′00″ N 24°42′00″O | Cabo Verde | Volcánica - Archipiélago Sotavento | En 1680 la secuencia de erupciones volcánicas en la isla vecina de Fogo, hizo que una parte de los habitantes de esta isla emigrasen a Brava.




domingo, 4 de junio de 2017

ver delfines


Patty S. x Robert M.



1

el verano se adelanta 
- mayo 

comienza por arderme 
en la punta de los dedos

se va despacio.

2

el movimiento del calor -
tu mano en mi rodilla.

3

te paraste -
¿se puede comenzar un amor sin acabar otro? 

déjame aquí

y abre las ventanas
o no.



Robert M. x Patti S.


4

de qué me tienes miedo.
y yo a ti.

5

el sol en los suburbios
en las plazas
sobre un charco

correspondencia de guerra
porque todo quema Kabul 

pero si hay luna llena, lo sabremos*.

6

ver delfines
breve, limpio y antes de tiempo -

después todo es torpeza y silencio
caer en tierra

a solas haces
el tránsito hacia atrás

nada en plata.

y adiós al verano
y vuelta a las armas.

7.

mirar dos veces -
casi nunca existe esa suerte.



(*)

Las noches no son claras aquí
pero si hay luna llena, lo sabemos.
Sentimos una cosa un minuto
y algo distinto al siguiente.

R. Carver | Romanticismo | Donde el agua se une a otras aguas






sábado, 15 de abril de 2017

las presas

abril descampado | Gijón 01 | C. Álvarez


# 01 | perros


Se trata siempre de galgos.


De perros flacos persiguiendo
liebres por mandato.
De articulaciones llenas de hambre
o espinas dorsales como aletas.

De todos los cuerpos que tiemblan de frío.

Se trata siempre de disparos
sobre rastros en la maleza.
De carreras depredadoras
tras los tejidos blandos.

De todos los ladridos afilados.

Se trata del cepo que transporta
la muerte de otros más suaves.
De ese anticipo de un tajo
en el árbol de los ahorcados.

De tanta delgadez que se apaga
dentro
en los claros.

Hay abandono en el bosque. 

Un temblor organizando
esa oscuridad al fondo -  
nuestra 

esa inercia.




abril descampado | Gijón | 02 | C. Álvarez


#02 | maleza


Sólo el fondo se escucha hasta el fondo.

Todos los rumbos
distinguen el viento
entre los ladridos.

A solas nunca se salvan, murmuran. Y siguen a tientas.

Algo entre la maleza,
el jirón rojo de un vestido rojo
partido.

No me muevo, yo también estoy aquí

más que antes
y todavía

algo afilándose como una calle
voces que acaban, por último
y las monedas.

La noche crece hasta el fondo.

Y si aún la encontramos, dicen
no importa que no se mueva.

Esperan

los rasguños en el muro, las pestañas
el doble derrumbe de sal

ya casi llegan.

Cómo se abren los párpados
de quien nunca mira hacia fuera.





abril descampado | Gijón | 03 | C. Álvarez



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jueves, 23 de marzo de 2017

Esto es un corazón


La Gran Belleza | Sorrentino



Definiciones -

El corazón es un cazador solitario
el corazón es un órgano en llamas.
Tambor batiente

el corazón envejece del contacto con otros
y es este holocausto
en el que me adentro.

El corazón es carne roja - profunda
venas azules, cuevas enlazadas
pez naranja en una caja de arterias.

El corazón es una habitación tras otra
un desalojo genocida
el zorro bajo la nieve

su garra en el cepo.

Pero en su cárcel de costillas
su masa es sólo la premonición
de un saqueo

pura corazonada.

Brújula leída del revés
como Roma
y sólo dos posibles estatus -

si no es una piedra
el corazón es un asalto.

____

q u o t e s

+ Heart is a lonely hunter -  Carson McCullers.
+ Heart is an organ of fire  - Michael Ondaatje.
Heart grows old for touching others - Leonard Cohen. 
+ It is a heart this holocaust I walk in -  Sylvia Plath.















domingo, 19 de marzo de 2017

Konkiah | La raíz de las cosas



Fui a la escuela durante cinco años con la misma falda azul. Amaba esa falda y nadie tenía por qué saber que sólo tenía una. El día que la quemé con la plancha por accidente todos supieron la verdad, se extrañaron y me miraron de reojo. A mí no me importó.

Amo a mi abuela con todo mi corazón. Me crió a mí y a mis hermanos. Mis padres no supieron. Apenas lo intentaron, se rindieron. Dejaron de quererse para tratarse mal. Después uno huyó y la otra se sumergió en la supervivencia.


X Mona Simon | The Missing Code Series


Las manos de mi abuela son raíces, su dulzura también. Fue ella la me dijo una y mil veces, en mitad del ruido de los abandonos, que creyera en mí y eso hice: no he dudado.

He sido muy pobre y nunca seré rica, no me interesa. Entiendo y quiero a mi país a pesar de sí mismo. Odio lo que las personas aquí podemos hacernos las unas a las otras: mirar sólo la piel, despreciar a los que no tienen más que su oscuridad, no querer entender más allá de los prejuicios. Jamás he pensado que deba aceptar nada porque sí, nada, incluso lo que pudiera parecer un destino más que evidente.

Uno de los dedos de las manos-raíz de mi abuela está dañado, paralizado. Es el recordatorio de una guerra, de un genocidio, de los trabajos forzados. En su sonrisa ella recuerda otra cosa, siempre. Decide ser mi memoria y yo decido ser su futuro. En nuestro presente la casa huele a mandarinas y a la risa de mi hijo.

Elegí ser madre soltera. 

Tenía diecinueve años cuando encontré a mi hijo. Era un bebé al que nadie cuidaba y yo lo quise desde el principio. Fue un amor correspondido: los animales reconocen siempre a sus crías, es un lenguaje de calor. Decidí trabajar más que nunca y decir que era su madre. 

Conozco el abandono, su capacidad de destrucción desde dentro, la soledad del que no tiene padres. No permitiré jamás que mi hijo sienta ese tipo de rechazo. Elegí no decir a nadie que le había adoptado. Fui para todos una madre o esposa rechazada, dejada atrás. Algo inútil y ya sin solución. 

Quién iba a quererme ahora.

Seguí trabajando, abrazando a mi hijo. Trayendo dinero a casa y aprendiendo inglés a los bordes. Tomando las manos de mi abuela como un cuenco de agua.

No buscaba el amor, no pretendía que nadie se enamorase de mí. Tengo la piel oscura y un hijo: las puertas de una boda khmer se cerraban con fuerza en mi cara, pero él insistió. Yo no le di ninguna oportunidad, al principio, ninguna explicación. Tenía un hijo, eso era todo, y una abuela mágica. Y hermanas de las que ser ejemplo. No me iría con nadie a ninguna parte y no me abandonaría a mí misma.

Se quedó, hizo su parte. Existía toda esa amabilidad, toda esa verdad. Supe reconocer el amor y yo también me quedé en él. Dentro vivimos mi hijo y yo. Dentro vive nuestro futuro sin destinos impuestos y esperados, dentro vive la memoria de mi abuela y el abandono ha ocupado el lugar de las semillas.

Camino tranquila por las calles de mi ciudad. He aprendido a reconocer la ignorancia de los que juzgan sin saber e insultan a las mujeres. Son siempre los mismos insultos, es siempre la misma ignorancia. 

Mi marido y yo construimos una familia que no habitará otro palacio que el de la dignidad y el de nuestra propia certeza. Y tengo mis propios sueños, porque los sueños son importantes. Trabajo y estudio por ellos, los habito como un guante. 

Camino y me encuentro con personas maravillosas con las que seguir compartiendo pasos entre todo este delirio de expropiación. Quiero crear otros caminos, diseñar, coser un nuevo traje con el que vestir un futuro auténtico en este país.

Mi corazón habla en khmer, elije sus palabras, entiende sus pulsaciones y se fía de ellas. Y cada domingo las tiende puntual como una alfombra hacia la casa de mi abuela, a las afueras destartaladas de Phnom Penh.


Allí, en la casa que hace meses estuvo a punto de incendiarse, me siento con mi hijo sobre el suelo, comemos mandarinas y abrimos las ventanas.