martes, 18 de febrero de 2014

autobiografía / autobiography




Kambuja. Primera caída, 2010




Cavar hacia China
avanzar boca abajo
verano de peces.

Tangos radiales y aquel incendio
que llegó hasta la puerta.

El ruido de las ardillas
el viento sobre el río
la cuesta del Arrubial
y el hombre azul girando
a la altura de la fuente,
la roja bicicleta a su derecha
y las líneas de plata
abriendo la frente.

El hombre azul mapa lunar
buscador de hormigueros
va con ella hacia la curva
y tuerce los vientos.

Es aquí, lo intacto acaba
- a los siete.

A los siete años le regalan el reloj azul,
el reloj tan digital y tan azul
en las fotos polaroid
hasta disolverse.

Ocho
ocho y sin tregua diez

y en once su hermana pez muere en quince
no ella, ella continúa
se cierra, pero sigue en once

y once acaba, empieza el bosque

con trece a cuestas
se va lo azul del hombre azul
y catorce tiembla
por el quince o Alicia sin Maravillas
en el país del hambre.

Quince,
como su hermana pez que siempre cumple quince
- quince cada vez, todas las veces
mientras ella suma muerte a diecisiete
y agrieta veinte.

Practica, se mata bien
sin querer quererse.

Entre la maleza veintitrés
tres veces tres veintitrés
hasta el simulacro veinticuatro
o el niño luciérnaga veinticuatro
le tatúa un tres incompleto
al borde de la cadera
de veinticinco 

maleta roja

descendiendo al sur veintisiete
su ilusionismo 3D veintisiete
sin corazón veintisiete
niña de la cueva veintiocho
tulipanes rojos veintinueve
una encarnación cualquiera

tres dos uno treinta,

el bosque acaba
el mar empieza.


____


n o t a



Han pasado casi cuatro años del otro lado.

Cavaba hacia China y llegué a Indochina. Nunca he sabido orientarme,

doy rodeos. 

Y luego, en algún momento, llego.

_____


Digging towards China
moving forward face down
summer of fish.

Radio tango and that fire
that came up to the door.

The noise squirrels made
the wind on the river
the slope of the Arrubial
and the blue man turning
at the spring,
the red bicycle on his right
and the silver lines
opening his forehead.

The blue man the moon map
the anthill seeker
he goes with her towards the curve
and bends the wind.

It's here, what is intact ends
- at seven.

At seven she is given a blue watch,
a watch so digital and so blue
almost dissolving
in the Polaroid photos.

Eight
eight and without a break ten

and at eleven her fish-sister dies at fifteen
not her, she continues
shuts down, but stays at eleven

and eleven finishes, the woods begin

At thirteen on her back
what is blue leaves the blue man
and fourteen trembles
about fifteen or Alice without Wonders
in a country of hunger.

Fifteen,
like her fish-sister always turning fifteen
-fifteen every time, all the times
while she adds death to seventeen
and cracks twenty.

She practises, kills herself well
not wanting to love herself.

Among bushes twenty-three
three times three twenty-three
all the way to the mountebank twenty-four
or the firefly-boy twenty-four
tattooes an incomplete three
on the edge of her hip
of twenty-five

red suitcase

Going south twenty-seven
its 3D trickery twenty-seven
without a heart twenty-seven
girl from the cave twenty-eight
red tulips twenty-nine
any old personification

three two one thirty

the woods end
the sea begins.

___

Note / 1

Almost four years have gone by on the other side.
I was digging towards China and arrived in Indochina. I have never known my bearings,
I go round in circles.

And then, one moment, I arrive.


lunes, 10 de febrero de 2014

quédate con nada

La palabra nosotros es una ciencia exacta.
Benjamín Prado


© L. Makabresku



Esencialmente es eso,
una luna finita
e inexacta.

Inexacto,

empieza así este latido.
Movimiento pendular
de un amor en los huesos,
el de los atracos.

Con su codo herido
desvencijado
y las rodillas marcadas [por jugar]

Este amor tan a rastras
tan a duras penas
tan mío, tan aquí
y tú,

       péndulo

desde un norte sin eje hacia un sudeste torrencial

y yo                y yo

       en cero

desde uno [sonrío]

retomo
la necesaria estupidez,
el aliento
el tacto

hacia delante 
hacia el fondo
hacia el número dos.

_____




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viernes, 7 de febrero de 2014

palabras / words




Ayer alguien me contó algo. 

Tenía once años y estaba sola. En la villa otras niñas tenían prohibido jugar con ella porque era una bastarda, el resultado de un error que, al parecer, era el peor de todos. Algunas de esas niñas a veces lo intentaban, se fugaban en horas de sueño adulto e inercia de arrozal para acercarse sin miedo al error del que no sabían nada. 

Una tarde cualquiera una mujer, una madre, irrumpió en uno de esos intentos. La miró a los ojos con todo el desprecio que fue capaz de reunir mientras gritaba a su hija: 'no te acerques nunca más a ella porque será un prostituta, lo lleva escrito en la cara'. 

[El espejo se abre y las lágrimas brotan a continuación]

Un torrente incontrolable cae en cascada sobre su rostro de niña expuesta a ese tipo de crueldad que parte en dos pedazos simétricos el corazón de este mundo y los hace rodar por el suelo en dos hemisferios; esa crueldad tan precisa que se abre paso como una brecha honda, profundísima e irreparable; esa eficacia mortal de las balas, las garras, los maltratos y los abandonos. 

Será una prostituta, está escrito. Será, ya es, algo sin solución, sin futuro, sin valor: La sentencia avanza cuerpo a través, resuena al fondo. Algo dentro, algo inexpropiable fue capaz, no obstante, de sostener la mirada. De reconocer una maldad que no le pertenecía y girar el espejo por instinto: 'Gracias', dijo, 'le deseo todo lo mejor a tu familia. Tú has hablado sin corazón'. 

Después trepó a un árbol. A ese árbol le prometió no aceptar el destino escupido por nadie. 'El amor está ahí para mí, el amor es lo que vendrá, hacia lo que voy'. El amor que coserá vestidos y será su propio traje. Se lo prometió a un árbol, a su mejor, su único amigo en ese momento.

Hay palabras que pueden destruirnos y hay otras que pueden, sin más, ponernos el corazón en pie. A veces son las mismas palabras. Depende entonces de nuestra piel: de la que elijamos tener y de esa otra piel que podamos salvar de las llamas. 

Hay que escuchar profundamente escogiendo ser sordos.


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Para Omar y Juliette